Aprender a silenciar la mente. Meditación

Después de estos días de ajetreo, de reuniones, de compras, comidas y algún que otro exceso, en los que hemos despedido un año y comenzamos uno nuevo, ahora, que estamos en invierno, es tiempo de parar, de recogerse, de observar y de comenzar a sembrar aquello que queramos recolectar en verano.

Es un buen momento para comenzar a Meditar. Esta práctica está unida a Mindfulness, que se define como el estado de atención al momento presente. Herramienta de regulación emocional, a la atención consciente hacia todo lo que hacemos, pensamos y decimos.

La Meditación: técnicas para prestar atención de forma plena al presente, sin juicio y con aceptación, es la mejor aliada para ayudarnos a silenciar la mente, no a dejarla en blanco, eso es imposible, pero sí a adentrarnos en ella, para ir a lo más profundo de nuestro ser, para ir a la esencia, la consecución de este estado, es el fruto de un trabajo constante.

Lo primero que tienes que hacer es sentarte, buscando una postura cómoda. La mayor parte de la actividad se situará en la columna vertebral, por lo que la única condición indispensable en la postura que se adopte ha de ser que pecho, cuello y cabeza se mantengan erguidos en línea recta sin desviar en lo más mínimo la columna vertebral, dejando que el peso del tronco recaiga en las costillas. No es posible tener muy nobles pensamientos con el pecho hundido y la cabeza gacha.

Una vez que hayas adoptado la postura, céntrate en tu respiración, en el viaje del aire en tu cuerpo, este movimiento continuo será tu ancla al momento presente. Cuando sientas que tu mente va detrás de un pensamiento, entonces, con amabilidad, trae de nuevo la mente al momento presente, como cuando estás educando a tu mascota para que camine a tu lado, se trata de educar la mente, con paciencia, sin exigencias.

Comienza por 5-10 minutos, lo que sea posible, busca un lugar donde siempre puedas realizar esta actividad, que siempre esté listo y simplemente siéntate a observar. Poco a poco irás ampliando el tiempo de dedicación, a medida que tu cuerpo lo vaya solicitando.

Usemos los sentidos para nuestro bien, para el bien de la comunidad y del mundo, vivimos en un momento en el que recibimos a diario muchísimos mensajes, tanto por nuestro oído como por nuestra vista, y respondemos a ellos sin pensar, haciendo crítica, juzgando.

No somos conscientes de que con esa actitud colaboramos a que todo siga igual. Por eso, contribuyamos a tener un mundo mejor, miremos nuestro interior y actuemos en consecuencia.

Pensar lo que decimos, filtrar lo que vemos y oímos, analizar como reaccionamos desde una posición tranquila, sin prisa, sin juicios, hará bien al mundo y a nosotros mismos.

«Nada puede curar el alma, excepto los sentidos, al igual que nada puede curar los sentidos, excepto el alma». -Oscar Wilde

                                                ¡FELIZ AÑO NUEVO!


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